En la Vendée Globe no hay nada decidido

El juego sigue abierto para los líderes. «Vamos a sacar la calculadora después de las calmas ecuatoriales” decía ayer por la tarde el patrón del Banque Populaire VIII, que empezaba a coger los alisios frente a Brasil. Alex Thomson (Hugo Boss), casi 180 millas por detrás, todavía ceñía dando bordos antes de poder coger los alisios y acelerar. La situación es más difícil para el británico en este momento, pero el muro sin viento de las calmas ecuatoriales podría repartir nuevas cartas, o al menos reducir la distancia entre ambos. También hay que fijarse en un Jérémie Beyou (Maître CoQ) (3º) en buena forma y que continúa acortando su desventaja, ayer a 470 millas de Thomson.

Cuatro barcos heridos

Cascada de daños en el Pacífico Sur: Conrad Colman, Alan Roura, el español Didac Costa y Sebastien Destremau -anclado en Tasmania- luchan para continuar hasta Les Sables d’Olonne. Después de 59 días de mar y soledad, los 18 patrones y sus barcos están acusando el cansancio. «Se acusa la fatiga física y mental, que absorbe un poco de energías del cuerpo. Estamos en las últimas millas y se nota”, admitió ayer a mediodía el líder Armel Le Cléac’h. Ayer tarde, la flota de la Vendée Globe se extiendía a lo largo de más de 16.000 km, desde Tasmania -al Sur de Australia- a la latitud de Salvador de Bahía, en Brasil. Para todos, incluso para el primero, el camino aún es largo, porque cada día es un reto…

Golpeado por ráfagas salvajes de 60 nudos de viento (111 km/h), el Foresight Natural Energy de Conrad Colman perdió antes de ayer el pasador del estay del génova (J1, gran vela de proa) y estuvo volcado un par de veces. Por poco el neozelandés Conrad Colman (9º) perdía el mástil, pero estaba recuperando fuerzas a la espera de unas condiciones menos violentas. Tan pronto como el tiempo se lo permitiera, debía subir al mástil para llevar cable y tratar de poner un pasador de repuesto en la amura de cubierta. Ayer navegaba con un rumbo seguro con vientos del sur de 25 nudos… a 1.700 millas de Cabo de Hornos.

El suizo Alan Roura (13º) también vivió momentos difíciles. La Fabrique golpeó un OFNI (objeto flotante no identificado) rompiendo el timón de estribor y sufriendo una importante vía de agua. «Me estaba hundiendo lentamente. El agua empezó a filtrarse por donde podía». El más joven de la regata, con fuerza y valor, ha logrado poner un timón de respeto con 45 nudos de viento. Alan se ha fijado una meta: llevar el barco a buen puerto hasta Les Sables d’Olonne.

Por su parte, el español Didac Costa (15º), a bordo del One Planet One Ocean, detectó ayer por la mañana un agujero en la vela mayor, la cual no podrá reparar hasta después de la borrasca que le espera hoy. En cuanto a Sébastien Destremau, estaba amarrado a una boya en Esperance Bay, en Tasmania. El navegante francés pudo subir al mástil del Techno First-faceOcean para reparar una cruceta con los medios que tenía a bordo. En 36 horas el patrón francés debería reemprender su marcha.

Un trío reformado
Jean-Pierre Dick (StMichel-Virbac) apenas pudieron aguantar a Yann Eliès (Queguiner – Leucémie Espoir) y a Jean Le Cam (Finistère Mer Vent), ayer los más rápidos de la flota, que navegaban a 23 millas de distancia. Los dos veteranos iban a la caza del cuarto puesto, a menos de 38 millas del ‘foiler’ de Dick. Hoy toca una carrera de velocidad entre los tres competidores, inmersos en un viento del Nordeste de 20 nudos.

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