En Nápoles, la America’s Cup se vive más allá de la competición. Durante tres días, el paseo marítimo y el Race Village han recibido a más de 100.000 personas que han acudido a ver navegar los nueve AC40, animar a los equipos y acercarse al trofeo deportivo más antiguo del mundo. Aficionados a la vela, familias y curiosos han dado a esta segunda regata preliminar una dimensión popular que anticipa la expectación que despierta en Italia la 38.ª America’s Cup, que se disputará en esta misma ciudad en 2027.
En este ambiente, La Roche-Posay Racing Team ha terminado tercero en las regatas de flota, por detrás de Luna Rossa y del Defender, Emirates Team New Zealand. Tras un comienzo difícil el viernes, el equipo francés ha ido encontrando su ritmo: lograba dos victorias el sábado y ha cerrado el domingo con un tercer y un segundo puesto. Con un total de 48 puntos después de ocho mangas, a solo ocho de Emirates Team New Zealand, la tripulación ha demostrado que puede ganar y competir con los equipos de referencia de la flota, a pocos días de comenzar a navegar con su AC75 en Nápoles.
En el agua: un tercer puesto que confirma el potencial del equipo
La Roche-Posay Racing Team ha concluido la segunda regata preliminar con un tercer puesto y nuevas certezas sobre su capacidad competitiva. Sin embargo, el fin de semana empezó de manera muy diferente a lo esperado. El viernes, unas condiciones meteorológicas inestables redujeron el programa a dos mangas. Quentin Delapierre, Diego Botín, Jason Saunders y Florian Trittel fueron sextos en la primera. En la secuencia de salida de la segunda, el AC40 francés volcó y el equipo tuvo que retirarse. Los cuatro tripulantes resultaron ilesos.
La frustración de la primera jornada no alteró la valoración que el equipo hacía de su potencial. “Sabemos lo que queremos conseguir. Sabemos dónde estamos, en qué debemos mejorar y también cuáles son nuestros puntos fuertes”, explicaba Philippe Mourniac, entrenador de La Roche-Posay Racing Team.
La respuesta llegó el sábado
Veinticuatro horas después, la regata tomó otro rumbo. Tras un sexto puesto en la primera manga del día pese a una buena salida, La Roche-Posay Racing Team se puso al frente de la cuarta prueba. Rápido, preciso en la lectura del campo de regatas y capaz de aprovechar los cambios de viento, el equipo francés consiguió su primera victoria en Nápoles.
La siguiente manga confirmó que el triunfo no había sido un hecho aislado. La tripulación volvía a liderar la prueba y se acercaba a la meta con una amplia ventaja cuando, en la última trasluchada, el AC40 volcó y el equipo tuvo que retirarse.
Apenas quince minutos separaban aquella manga de la siguiente. El equipo técnico adrizó de inmediato el barco, realizó las comprobaciones necesarias y permitió que los cuatro regatistas volvieran a tomar la salida. “Lo que ha pasado, ha pasado. Lo único que debe preocuparnos es lo que tenemos por delante”, resumía Philippe Mourniac.
La respuesta en el agua fue inmediata. Tras otra excelente salida, La Roche-Posay Racing Team se colocó en cabeza de la última manga del día. Emirates Team New Zealand mantuvo la presión durante los seis tramos del recorrido, pero la tripulación francesa lideró prácticamente de principio a fin y consiguió su segunda victoria del sábado.
Después de seis mangas, La Roche-Posay Racing Team y Luna Rossa eran los únicos equipos con dos victorias. Más allá de la velocidad, Mourniac destaca el trabajo colectivo: la comunicación a bordo, la lectura del campo de regatas y la capacidad de la tripulación para tomar decisiones. “Hoy hemos sentido que teníamos las claves en nuestras manos”, señalaba Quentin Delapierre al terminar la jornada.
El domingo, la confirmación
El reto del domingo era convertir las buenas actuaciones del sábado en resultados regulares. La Roche-Posay Racing Team ha firmado un tercero y un segundopuesto en las dos últimas pruebas de flota, resultados que le han permitido terminar la regata preliminar en tercera posición, con 48 puntos, por detrás de Luna Rossa y Emirates Team New Zealand.
Las cinco últimas mangas reflejan la evolución del equipo: una victoria, una retirada cuando lideraba la prueba, otra victoria, un tercer puesto y un segundo. Nápoles ha demostrado que la tripulación puede ponerse al frente, ganar a los mejores equipos y repetir esas actuaciones en condiciones distintas.
Philippe Presti, director deportivo de La Roche-Posay Racing Team, compartía su emoción al terminar: “Este tercer puesto, después de tres días fantásticos y también un poco locos, nos alegra de verdad a todos: a los técnicos, a nuestros patrocinadores y a nuestros aficionados. Hoy el equipo ha estado muy sólido, sin nervios, y ha firmado mangas muy buenas. Hemos navegado francamente bien estos dos últimos días. ¡Si quitamos nuestras pequeñas volteretas, no está nada mal!”.
La satisfacción no borra los errores ni los dos vuelcos del fin de semana, pero sí permite medir el camino recorrido por un equipo cuya tripulación todavía lleva poco tiempo navegando junta. “El trabajo no ha hecho más que empezar”, añade Presti. “Para nosotros, esta prueba era un entrenamiento: una oportunidad de poner en práctica todos los procesos que queremos establecer. Y ahora llega el AC75. Eso es lo más importante para nosotros”.
Quentin Delapierre, patrón y timonel de La Roche-Posay Racing Team, valoraasí el resultado: “Es el mejor resultado de La Roche-Posay Racing Team desde el inicio de esta campaña. Y, sobre todo, hemos estado en la lucha de manera muy constante. Teníamos posibilidades de entrar en la final. A veces nos ha faltado un poco de precisión y los dos vuelcos nos han costado caros, pero hemos demostrado mucho carácter para seguir cerca de los primeros, conseguir este tercer puesto y firmar mangas excelentes. Esta regata también muestra cuánto hemos avanzado desde Barcelona. Hemos progresado y podremos apoyarnos en esta dinámica al pasar al AC75”.
“Quiero reconocer asimismo el trabajo de todo el equipo en tierra. Adrizar el barco en doce minutos y permitirnos volver a salir para ganar la siguiente manga fue toda una proeza. También lo fue el trabajo realizado durante la noche del viernes al sábado para reparar el barco. Esa capacidad de reacción y de recuperación de todo el equipo es muy importante. Es una buena señal para lo que viene”, asegura Delapierre.
Diego Botín, timonel, ha explicado: “Esta es la última competición de equipo que tenemos antes de la Copa América del año que viene, y queríamos darlo todo. Obviamente no es tan importante como la Copa América pero es un paso importante de cara a ella, y como equipo hemos empujado siempre hasta el final. Es muy bueno haber demostrado que a pesar de tener imprevistos duros nos hemos recuperado muy bien, lo que indica que somos un equipo fuerte en ese aspecto y es muy importante de cara a futuras competiciones. Después de ese vuelCo, echamos toda la frustración que teníamos y hablamos de reconcentrarnos, quedaba una regata, quedaban muchas por delante. El campeonato es largo y todo puede pasar y con eso en mente nos concentramos para hacer una buena última prueba”.
Sobre el campo de regatas de Nápoles, Botín ha añadido: «Ha sido un fin de semana muy interesante. Las condiciones del último día probablemente se parezcan bastante a las que encontraremos aquí el año que viene. También hemos navegado con viento de tierra y, durante los entrenamientos, con la brisa térmica habitual de Nápoles. Competir contra otros barcos en esas condiciones nos ha ayudado a entender mejor cómo funciona el campo, cuáles son las prioridades y cómo se comporta el viento. Nos llevamos una buena base para trabajar este invierno”.
Florian Trittel, trimmer del equipo, hace “un balance positivo. Este fin de semana hemos demostrado, sobre todo, que sabemos trabajar juntos tanto en el agua como en tierra. El equipo de tierra trabajó durante la noche para dejar el barco listo al cien por cien, y al día siguiente pudimos firmar una jornada casi inmejorable, pese al segundo vuelco, que nos impidió conseguir tres victorias en un mismo día. Tenemos muchísimo potencial y hacemos las cosas cada vez mejor. Hemos volcado dos veces, no hemos terminado dos mangas, pero el resultado ha sido mejor que en Cagliari. La progresión es clara. Esa es la motivación con la que afrontamos los próximos meses y el intenso trabajo que nos espera este invierno”.
Stephan Kandler, CEO de K-Challenge, ha añadido:
“Queda un largo camino, pero estoy muy contento con este resultado, que recompensa cinco años de trabajo muy intenso. Es difícil imaginar todo lo que el equipo ha conseguido ya. Quiero reconocer la labor de todos sus integrantes, especialmente de quienes trabajan entre bastidores”.

