Época: el Levante pone a prueba a los Cangreja
Los barcos de época aparejados en Cangreja fueron los que más acusaron las condiciones del campo de regatas. Su menor eslora y las características de su plano vélico jugaron en su contra en una edición marcada por el viento y el oleaje. Estos barcos encuentran su mayor dificultad en los largos tramos de ceñida, una exigencia que se multiplicó con la mar formada. La primera prueba se disputó sobre el mismo recorrido que el resto de la flota y el tramo inicial de ceñida, de 3,6 millas, se convirtió para ellos en un auténtico desafío.
Solo Le Temps Perdu (RCN Barcelona), patroneado por Nelson Hausmann, fue capaz de completar la regata inaugural. En la segunda y definitiva prueba, con un recorrido más corto y adaptado a sus características, Raptus (RCN Barcelona), de Albert Comas, cruzó primero la línea de llegada, seguido de Le Temps Perdu, cuya regularidad le permitió hacerse con la victoria final de la categoría.
En Bermudian 1, la regularidad del Varuna VII acabó marcando la diferencia. Tras el triunfo inicial del Argyll, de Griff Rhys Jones, decidido por apenas 12 segundos después de más de dos horas de navegación y una vez aplicadas las compensaciones de tiempo, los problemas técnicos del barco británico le impidieron tomar la salida en la segunda y decisiva prueba. La victoria del Varuna VII permitió a Jens Kellinghusen alzarse con el triunfo final, por delante del argentino Recluta (YC Argentino), de Germán Frers, mientras el Argyll completó el podio.
En Bermudian 2, el francés Ándale (SN Marseille), de Karl Criscolo, se llevó la victoria gracias a unos parciales de 2.º y 1.º. El local Islander, de Ricardo Albiñana, no pudo mantener el liderato tras finalizar cuarto en la segunda prueba, después de haberse impuesto en la inaugural. Por detrás, Perla, de Ernesto Domínguez, y Almarán New York, de Manel López Wright, empataron a seis puntos, aunque el mejor resultado del primero en la última manga le otorgó la tercera plaza del podio.
Legolas conquista Modern-Classic tras un intenso duelo con Melmac
El alemán Legolas (RCN Palma), patroneado por Jens Rickie, encontró en el Melmac (RCN Barcelona), de Belén García Guillén, un duro competidor. Pese a sus diferencias de eslora y de concepción, ambos protagonizaron un duelo muy igualado en tiempo compensado, resuelto a favor del Legolas en las dos mangas por márgenes mínimos.
La igualdad entre ambos contrastó con la diferencia respecto al resto de la flota. El estadounidense Victoria (YC San Diego), de Peter Silvester, completó el podio, mientras que los locales Roxanne, de Jordi Gallés, y Phidias, de Jordi Puig, empataron a nueve puntos en la lucha por la cuarta posición. El mejor resultado del Roxanne en la última prueba le otorgó finalmente esa plaza.
Historias que también navegan
Hay barcos que compiten por un trofeo y otros que, además, navegan cargados de historia. La XIX Puig Vela Clàssica volvió a reunir a algunos de los grandes nombres de la vela clásica internacional, embarcaciones cuyo legado trasciende el propio campo de regatas y que convierten cada edición en un auténtico museo vivo sobre el mar.
Entre ellas destacó el Hallowe’en, diseñado por William Fife y botado en 1926, el mismo año en que ganó la Fastnet Race con casi diez horas de ventaja sobre su inmediato perseguidor, un récord que permaneció imbatido durante más de una década. A lo largo de su historia también fue patroneado por quien años después se convertiría en rey de Noruega y, con el triunfo logrado este año, suma ya tres victorias en la categoría Big Boat de la Puig Vela Clàssica, tras las conseguidas en 2018 y 2022.
Otro de los protagonistas fue el Bon Temps, un ketch construido en Mallorca en 1926 por Pere Nicolau Mandilego. Encargado por la familia Godó, pasó décadas lejos de sus propietarios originales hasta que Santiago Godó, bisnieto de quien lo mandó construir, consiguió recuperarlo casi un siglo después. Su regreso a la familia para la que fue concebido convierte al Bon Temps en una de las historias más emotivas de la vela clásica española.