Cinco barcos, Hallowe’en, Argyll, Clarionet, Barlovento-Senda Azul y Rowdy repitieron triunfo en todas las pruebas de sus respectivas clases, y el diseño de Nathanael Herreshoff de 1916 armado por Donna Dyer, se corona campeón absoluto de la regata Illes Balears Clàssics 2026.
La XXXI edición de la siempre disputada regata palmesana de vela clásica volvió a reunir entre el 11 y 15 de agosto a una buena representación del patrimonio naval del Mediterráneo distribuido en las clases Cangreja, Época, Clásicos, Espíritu de Tradición y Grandes Esloras.
El martes 11 se dedicó para mediciones y entrega de documentos y como anticipo, el miércoles 12 de agosto, se celebró el Trofeo Marinepool, una competición que no ha puntuado para la Regata Illes Balears Clàssics pero que sirvió de entrenamiento para las embarcaciones participantes. Mowgli 1965 (Clasicos), Argyll (Época Bermudiana), Rowdy (Época Cangreja), Hallowe’en (Grandes Eslora) y Barlovento-Senda Azul (Espíritu de Tradición) fueron los que recibieron sus trofeos de ganadores de esta regata.
XXXI Illes Balears Clàssics
Los días 13, 14 y 15 de agosto se disputaron las tres jornadas de competición de la XXXI Illes Balears Clàssics, que reunió a una treintena de embarcaciones en la regata organizada por el Club de Mar-Mallorca.
Competición y tradición marinera se dieron la mano en tres recorridos costeros, uno por jornada, con vientos del suroeste de entre 8 y 12 nudos. La belleza de la costa mallorquina acompañó a la flota durante las pruebas, con, entre otros, la Catedral de Palma, el castillo de Bellver, los acantilados y la torre de Illetes como espectaculares escenarios de fondo para estas singulares embarcaciones.
El gran protagonista fue el Rowdy, armado por Donna Dyer, que se impuso por tercer año consecutivo en Época Cangreja y se adjudicó además el Trofeo Club de Mar-Mallorca al vencedor absoluto. El Gipsy (1927) y el Bon Temps (1926), que celebraba aquí haber cumplido 100 años, ocuparon los dos siguientes puestos.
En Grandes Esloras, el histórico Hallowe’en (1926) celebró su centenario con tres victorias consecutivas, por delante del Eilean (1936) y el Cariad (1896). El Argyll (1948) firmó también un pleno en Época Bermudiana, seguido del Recluta (2021) y el Islander, de 1937.
El Clarionet (1966) también dominó la clase Clásicos, con tres primeros puestos, mientras que el Barlovento-Senda Azul (1975), con Ricardo Zabell a la caña, se llevó las tres pruebas de Espíritu de Tradición. Mowgli 1(965) y Argos (1964) completaron el podio de Clásicos, y Galaxie (1979) y Veritas Dolç (1985) el de Espíritu de Tradición.
El Bakea (1968) recibió el Trofeo Femenino Illes Balears Clàssics, a la tripulación con mayor porcentaje de feminas, mientras que Eilean, Hallowe’en y Bon Temps fueron distinguidos como «Leyendas del mar».
La XXXI edición de la regata de clásicos palmesana dejó así un resultado poco habitual: cinco vencedores, uno por clase, y ningún cambio en lo más alto de las cinco clasificaciones, en una de las ediciones más completas de la Illes Balears Clàssics.
Un Club de Mar renovado
La regata sirvió también para mostrar la transformación del Club de Mar-Mallorca tras cinco años de obras y una inversión cercana a los 100 millones de euros. La renovación ha incluido la ampliación de los amarres para grandes yates, con capacidad para embarcaciones de hasta 170 metros, la apertura de la marina a la ciudad mediantepasarelas peatonales y nuevos espacios comerciales y de restauración, además de la reapertura de la mítica discoteca La Mar Salada.
El programa se completó con actividades culturales y sociales, entre ellas la presentación del libro Los barcos de Don Juan de Borbón. Un marino singular, de Luis Tourón Figueroa, una exposición de fotografía subacuática de Beatriz García, la cata de vinos de Bodegas José L. Ferrer, jornada de puertas abiertas y la tradicional fiesta de tripulaciones.
La recaudación de las consumiciones se destinó a Almas Marina, asociación dedicada a la educación y concienciación ambiental.
En la clausura, el presidente del Club de Mar-Mallorca, Borja de la Rosa, felicitó a los vencedores y destacó el esfuerzo de los armadores por mantener estas embarcaciones históricas navegando.
La XXXI Illes Balears Clàssics cerró así una edición marcada por el dominio deportivo, la puesta en valor del patrimonio náutico y la nueva imagen del Club de Mar-Mallorca.
Luis Fernández

