Los datos obtenidos durante cuatro años y trece misiones del Scientific Angler Tagging Tour demuestran que los atunes de más de 80-100 kg desarrollan una fisiología que les permite realizar grandes migraciones atlánticas, mientras que los ejemplares más pequeños mantienen patrones de residencia mediterráneos y una sorprendente fidelidad a sus rutas.
Después de cuatro años de investigación continuada y trece misiones enmarcadas en el Scientific Angler Tagging Tour, el equipo de investigación liderado por el científico Tristán Rouyer de IFREMER(Instituto Francés de investigación para la Explotación del Mar) ha presentado las primeras conclusiones sobre el comportamiento y los patrones migratorios del atún rojo (Thunnus thynnus). El estudio se basa en el seguimiento detallado de 170 ejemplares marcados con dispositivos electrónicos de alta tecnología, de diferentes tamaños y pesos, capturados y liberados en puntos estratégicos como Barcelona, l’Ametlla de Mar, Santa Pola y Ceuta.
Los datos recogidos ofrecen una visión inédita de la biología de esta especie y revelan cómo el tamaño, la fisiología y la temperatura del agua condicionan de manera decisiva sus rutas y profundidades de navegación.
Según los resultados presentados este viernes en l’Ametlla de Mar, durante la presentación de la XIV misión del Scientific Angler Tagging Tour, el tamaño y el peso son el factor determinante.
El umbral de los 80-100 kilos
Uno de los principales hallazgos de la investigación establece que el tamaño y el peso del atún rojo determinan directamente su capacidad migratoria. Según se ha comprobado en el estudio, existe un cambio fisiológico clave cuando los ejemplares superan un umbral aproximado de entre 80 y 100 kilos.
A partir de este peso, los atunes acumulan una mayor cantidad de grasa y reservas energéticas, lo que les permite emprender largos viajes hacia el Atlántico después de la reproducción. Por el contrario, los ejemplares de tamaño inferior a este umbral suelen permanecer en el Mediterráneo (o en el Atlántico si han sido marcados allí), realizando migraciones internas sin salir de estas cuencas.
Según el científico francés Tristán Rouyer, «Lo más importante que hemos observado es que la talla afecta mucho a las migraciones de los atunes. Existe un tamaño a partir del cual viajan al Atlántico, y esto es crucial para entender la dinámica poblacional global».
Según explica el investigador Tristán Rouyer, el ejemplar más pequeño registrado que viajó desde el Atlántico para reproducirse en el Mediterráneo medía 160 centímetros y pesaba poco más de 60 kilos, un hecho que demuestra la variabilidad individual, pero confirma la tendencia general de esta fisiología adaptativa.
Fidelidad extrema a las rutas y patrones de navegación
El análisis de los datos de los ejemplares que han sido monitorizados durante más de un año ha permitido comprobar una extraordinaria fidelidad a los mismos itinerarios. Los atunes rojos repiten prácticamente la misma ruta migratoria de un año a otro, con un nivel de detalle sorprendente.
El marcaje de ejemplares en L’Ametlla de Mar ha permitido documentar rutas recurrentes hacia las costas de Argelia, así como desplazamientos significativos dentro del Mediterráneo oriental, como el caso de ejemplares detectados durante el mes de julio en aguas de Turquía. Los científicos continúan analizando qué señales ambientales guían esta precisión navegacional tan constante.
Rouyer añade que «Los atunes realizan prácticamente la misma migración de un año a otro. Entender qué señales ambientales utilizan con tanta precisión es uno de los retos más fascinantes de esta investigación».
El impacto de la temperatura y el comportamiento cardíaco ante el cambio climático
El estudio ha profundizado en la respuesta de los atunes a la temperatura del agua, especialmente en experimentos realizados en jaulas y en mar abierto durante los meses de verano:
Descenso en la columna de agua: Durante el mes de julio, cuando el agua superficial se calienta, los atunes muestran un claro rechazo a las altas temperaturas y descienden entre 10 y 15 metros —y hasta 20 o 30 metros en determinadas zonas del Mediterráneo— para encontrar capas de agua más frías.
Límites de la frecuencia cardíaca: La frecuencia cardíaca del atún sigue directamente la temperatura del agua hasta alcanzar un punto crítico. Cuando la temperatura ambiental es demasiado elevada, el corazón no puede mantener ese ritmo, desencadenando un cambio inmediato en el comportamiento del animal para buscar aguas más frescas.
Variabilidad regional: Mientras que en zonas como el Golfo de León la diferencia de temperatura en profundidad puede ser inferior a un metro debido a las masas de agua fría, los cambios en la temperatura global pueden modificar estos equilibrios, haciendo esencial este seguimiento para prever las consecuencias del cambio climático.
La asignatura pendiente: «El eslabón perdido» de los grandes atunes en l’Ametlla de Mar
A pesar de los numerosos avances, el equipo de investigación señala que todavía queda un reto pendiente en el proyecto: la recopilación de datos completos sobre ejemplares de gran tamaño marcados específicamente en l’Ametlla de Mar.
Según detalla Tristán Rouyer, «se han marcado entre cinco y seis atunes de gran tamaño en esta zona, pero debido a fallos técnicos en los dispositivos o a la recaptura prematura de los ejemplares, todavía no se dispone de series de datos continuadas para esta franja de tamaños».
El objetivo de la campaña de este año, que se está llevando a cabo este fin de semana en L’Ametlla de Mar, es precisamente completar este segmento para cerrar el mapa migratorio global.
De momento en las primera jornada de marcaje de este sábado se han podido marcar trece atunes, cuatro de ellos de grandes dimensiones, con lo cual, se estaría cumpliendo con los objetivos.
Sobre el Scientific Angler Tagging Tour
Scientific Angler Tagging Tour es una plataforma permanente dedicada al marcaje de peces al servicio de la ciencia y la investigación. Se creó en 2023 y su objetivo actual es la conservación y el estudio del atún rojo (Thunnus thynnus) mediante la implantación de marcas electrónicas que permiten monitorizar sus movimientos y comportamientos.
Se desarrolla en estrecha colaboración con IFREMER (Marbec), con autorización de ICCAT y de la Administración Pesquera española.

