El equipo de Javier Banderas conquista una histórica novena Copa del Rey Mapfre después de un intenso proyecto de I+D sobre el XR 41 y de tres meses de trabajo, esfuerzo y evolución que vuelven a poner en valor el ADN de un equipo construido para competir y ganar.
El Teatro del Soho San Miguel ha vuelto a hacer historia. El equipo de Javier Banderas ha conquistado su novena Copa del Rey Mapfre, un nuevo hito que amplía el extraordinario palmarés de un proyecto que ha convertido la excelencia deportiva, el trabajo colectivo y la capacidad de evolucionar en sus principales señas de identidad.
La novena llega después de una Copa especialmente exigente, pero también después de unos últimos tres meses de trabajo intenso. El Teatro del Soho San Miguel estrenó hace apenas dos meses el XR 41, una nueva embarcación que obligó al equipo a poner en marcha un ambicioso programa de I+D para conocer sus características, detectar sus carencias y encontrar progresivamente la mejor configuración para competir al máximo nivel.
Un proceso desarrollado especialmente desde el área deportiva por Piti Estébanez, Ángel Medina y Luis Doreste, bajo la dirección e impulso de Javier Banderas, que ha permitido transformar en tiempo récord las prestaciones del barco y convertirlo en una embarcación capaz de luchar por la victoria frente a una de las flotas más competitivas.
El resultado de ese trabajo se ha trasladado al agua durante toda la semana. El Teatro del Soho San Miguel ha construido su campeonato desde la regularidad y la capacidad para mantenerse siempre entre los mejores, hasta llegar a la jornada definitiva en una posición privilegiada y culminar el trabajo con el título.
Tres meses para construir una Copa
«Desde la regata de Málaga hace casi tres meses hasta aquí se ha hecho un trabajo inmenso, muchas noches durmiendo poco, pero está claro que el trabajo duro saca resultados», explica Domingo Manrique, trimmer del Teatro del Soho San Miguel y medallista olímpico.
«Estamos muy satisfechos por todos los integrantes del equipo que se han dejado la piel optimizando este barco, por Javier Banderas, por Teatro del Soho y San Miguel, que apuestan por nosotros. Es un cúmulo de cosas y de sensaciones que emocionan mucho; estamos realmente emocionados», añadía el canario.
La emoción refleja el esfuerzo de una estructura en la que cada integrante ha aportado durante estos meses y, especialmente, durante una semana en la que la presión ha ido aumentando hasta el último momento. «Todo el equipo ha dado el 200% cada uno de los días de competición, desde el primero hasta el último integrante.»
Ese trabajo colectivo ha vuelto a ser una de las grandes claves de un equipo acostumbrado a competir bajo presión y que, después del resultado del pasado año, afrontaba además esta edición con el reto de recuperar su mejor versión.»Ha sido la número nueve, pero ha supuesto un esfuerzo brutal por parte de todo el equipo y sobre todo después del batacazo que nos pegamos aquí el año pasado», reconoce Piti Estébanez, director deportivo del Teatro del Soho San Miguel.»Como equipo humano te diré que nueve Copas del Rey necesitan un equipo como el que tenemos, que viene de lejos a lo largo de los años, que entiende la presión, cómo llevarla y el respeto de unos a los otros».
Una Copa muy especial para Javier Banderas
Para Javier Banderas, armador y líder del proyecto, esta novena Copa tiene además un significado especial. «De todas las Copas del Rey que llevo, sin ninguna duda esta es la que más ilusión me hace. Una apuesta importante, un reto y mucho trabajo detrás», afirma.
«Ha sido un cambio de grupo, un barco nuevo, un barco que cuando lo estrenamos notamos carencias y un trabajo impresionante, empezando por el director deportivo, Piti Estébanez, la familia Medina y el resto».
La conquista del título es también el reconocimiento a una apuesta deportiva que ha exigido cambiar de grupo, afrontar una nueva categoría y desarrollar un barco prácticamente desde el inicio.
Pero Banderas quiso que la novena Copa tuviera también un significado especial más allá del resultado deportivo y dedicó el triunfo a tres personas vinculadas a la historia del equipo que ya no están.
«Este éxito se lo queremos dedicar a tres personas que ya no están con nosotros: Llopis, que formó parte de esta gran familia en la época de Tau Cerámica; Javier Vallejo, ‘Mazinger’, nuestro ‘gentleman’ y nuestro Brad Pitt particular, y Noluco Doreste, que navegó con nosotros un tiempo».
Banderas quiso tener además unas palabras especialmente emocionadas para Luis Doreste, hermano de Noluco, que afrontó esta Copa pocos días después del fallecimiento de su hermano. «Me gustaría destacar a nuestro gran Luis Doreste, hermano de Noluco, que tras el fallecimiento de su hermano a pocos días de comenzar aquí, lo ha dado todo y eso dice mucho de la persona que es. Nos quitamos el sombrero con él».
El maestro de ajedrez
La novena Copa del Rey Mapfre coincide además con una fecha muy especial para Luis Doreste. Este 8 de agosto se cumplen 42 años de la primera medalla olímpica conquistada junto a Roberto Molina en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.
Cuatro décadas después, el campeón olímpico continúa aportando su experiencia al Teatro del Soho San Miguel como uno de los grandes referentes deportivos de un equipo que ha hecho de la estrategia, la inteligencia táctica y la capacidad de anticipación una de sus principales fortalezas.
El «maestro de ajedrez», como el equipo comenzó a denominarle por su particular manera de entender las regatas, representa además una parte esencial del ADN del proyecto: la transmisión de conocimiento entre generaciones y la convicción de que siempre hay algo nuevo que aprender.
Su experiencia, unida al liderazgo de Javier Banderas, el trabajo de Piti Estébanez y Ángel Medina, el talento de la tripulación y el esfuerzo de toda la estructura, ha permitido convertir un barco estrenado hace apenas dos meses en una herramienta competitiva capaz de conquistar una nueva Copa del Rey.
«Ahora vamos a por la décima. Pero la verdadera historia de esta Copa está en las personas que la han hecho posible: en las horas de trabajo, en las noches de poco sueño, en la evolución del barco, en la experiencia compartida, en la confianza, en el respeto y en la capacidad de un equipo entero para volver a levantarse y competir juntos”. La novena del Teatro del Soho San Miguel ya es historia. Y el equipo ya piensa en la décima

